miércoles, 15 de enero de 2014

EL LIBRO DE LA SELVA

EL LIBRO DE LA SELVA

En la densa y enmarañada jungla de la India vivía una bondadosa familia de lobos. Estaban encantados por el reciente nacimiento de cuatro cachorros. Una horrible noche su tranquilidad fue interrumpida por un terrible rugido. Era Shere Khan, el tigre malvado. El tigre accidentalmente se había quemado las garras en los carbones al rojo de una hoguera hecha por los humanos. Gritando del dolor, dejó caer el paquete que se acababa de robar. ¡Y qué paquete era ése!
Del paquete salió gateando un niñito regordete de cabello negro. Sin miedo alguno, en cuatro patitas, se le acercó poco a poco y sonriendo, a un lobo. El lobo se asombró por esto y se llevó al niño a casa donde su pareja, lo cargó del cuello como hacia con sus pequeñines.

“Un cachorro humano!” exclamó la Mamá Lobo. “Nunca he visto a ninguno antes”. Había una gran ternura en su voz y el niñito inmediatamente supo quién lo iba a cuidar.

Mientras tanto, el dolor del tigre se había calmado. Fue a la madriguera de los lobos y rugió, “Regrésenme mi presa ya mismo!”

La Mamá Lobo se negó rotundamente, “Lo voy a criar junto con mis otros hijos!”“Nuestro jefe, Akela, va a encontrar una solución,” dijo Papá Lobo.

Akela era un lobo grande de pelaje muy espeso. Vivía solo en la cumbre de un alto acantilado. Desde allí vigilaba a su manada de lobos. A Akela le presentaban todos los cachorros recién nacidos. Él era quien tomaba las decisiones más importantes y decidió aceptar al niñito en la manada.

Al tigre lo sacaron a la fuerza, y se fue resoplando y refunfuñando con furia. Mamá Lobo le puso el nombre de Mogli a su nuevo cachorro.

“Balú va a educar a Mogli igual que a los otros cachorritos,” dijo Akela.

Balú era un oso pardo viejo, m paciente. Era un poco desarrapado pero conocía todos los secretos de la selva.

Le enseñó a Mogli cómo olfatear el peligro, cómo hablar con los otros animales que vivían en la selva y en cuáles animales no debía confiar. Desafortunadamente, a Mogli a menudo le aburrían sus lecciones y no le daban ganas de escuchar a su maestro, prefería ponerse a jugar.

“Tienes que aprender todas las leyes de la selva,” le decía Balú. ‘Tienes que escuchar lo que te diga. ¡Es por tu propio bien!”

Pero el niñito no le prestaba mucha atención a Balú. Mogli preocupaba tanto al pobre oso que un día el maestro se vio forzado a gritarle.

“Está muy chico. ¡Tienes que ser más paciente!” dijo Baghira, la pantera negra amiga de Balú. “Eres demasiado exigente!”

Pero ni los gritos de Balú cambiaron la actitud de Mogli. Al chico le atraía el mundo de los monos. Quería jugar en los árboles, columpiarse de una rama a otra y tirar cocos.

¡No deberías jugar con los monos! le dijo Balú a Mogli. “y definitivamente, no deberías confiar en ellos!” agregó Baghira.

A pesar de las advertencias, Mogli se hizo muy amigo de los monos. Éstos se aprovecharon de eso, secuestraron al niño y se lo llevaron a las Guaridas Frías. Ésas eran las viejas murallas de una ciudad abandonada que ahora estaban completamente cubiertas por vegetación de la selva. Los monos tiraron a Mogli a un lugar que parecía una cárcel y lo dejaron allí.

“¿Por qué no escuche a Balú y Baghira?” pensó Mogli. “Por qué me confié en estos horribles monos?”

La noticia del secuestro de Mogli corrió rápidamente entre todos los animales de la selva, y al poco tiempo se creó un plan para liberarlo. Era dificil derrotar a los monos porque viajaban en grupos grandes. A Balú y Baghira no les iba a ser fácil salvar a Mogli. A la única criatura que los monos le tenían miedo era a Kaa. Éste era un viejo pitón que siempre andaba con hambre y le gustaba comer monos como bocadillo. Kaa aceptó participar en la expedición.

Al día siguiente, los tres valientes amigos se dirigieron a las Guaridas Frías.

Fue una batalla dificil. Balú y Baghira no tuvieron mucho éxito, pero Kaa pudo llegar cerca de la cárcel. Asustó a los monos con su horrible silbido y éstos se corrieron lo más rápido que pudieron.

Un vez que Mogli ya estaba a salvo recibió una tremenda regañada. “Arriesgando nuestras vidas por tu culpa!” gritó Balú.

Mogli estaba muy apenado. Esa noche le contó a mamá Lobo todo lo que había pasado. Se acurrucó entre las garras de ella y lloró como un bebé. Mogli se dio cuenta que aunque amaba mucho a sus amigos de la selva, tenía que experimentar cosas nuevas y buscar criaturas que fueran más como él.

Entonces, un día Mogli decidió visitar la aldea de los humanos. Quería conseguir un poco de su luz roja, a la que balú la llamaba fuego. Balú le había explicado que los humanos usaban el fuego para ahuyentar a las bestias salvajes. Mogli pensó que esto podía ser útil como arma contra Shere Khan, el malvado tigre. Mogli caminó a una choza y se asomó por la ventana. Allí, sentada al lado del fuego, estaba una muchacha tejiendo una canasta de paja. La visión de una criatura tan bella despertó la curiosidad de Mogli. Pero inmediatamente pensó, “Debo conseguir el fuego y regresar a Balú lo más pronto posible”. Y así lo hizo.

Pasaron muchos días, pero Mogli no podía olvidar a la chica. Un sentimiento raro se había agitado en su corazón y ese sentimiento lo ponía triste y alegre al mismo tiempo. Decidió contarle su problema a Balú.

“Tienes que regresar y vivir con los humanos,” concluyó el sabio Balú. “Cuando Mamá Lobo te tomó eras un cachorro. Pero ahora eres un hombre y necesitas vivir con tu propia gente. Te he enseñado todos los secretos de la selva, pero no puedes continuar viviendo con nosotros.”

Mogli no quería dejar a sus amigos. Todo el mundo lo quería y los lobos lo consideraban su jefe porque había ahuyeritado a Shere Khan con el fuego.

Pero aún ese honor ya no era se para que se quedara.

Mogli regresó otra vez a la aldea de los humanos, unos niños lo vieron y corrieron gritando del miedo. Los gritos alertaron a los hombres de la aldea que inmediatamente capturaron al pobre Mogli. Pero en medio de la multitud una mujer gritó con voz temblorosa, “Tal vez es mi hijo, el que el tigre me robó!”

La mujer era Messua, la verdadera madre de Mogli. Mogli sintió por ella el mismo cariño que había sentido por Mamá Lobo e instintivamente la abrazó.

“Ven, mi hijo. Te voy a enseñar nuestras leyes y nuestro idioma. Hay tanto que te he podido enseñar durante todos estos años,” dijo Messua. Mogli la siguió a la choza sin ningún titubeo. Se sentía más seguro y feliz que nunca antes en su vida.

El tiempo pasó y Mogli aprendió muchas cosas nuevas, un día vio a la chica que había observado por la ventana. Pero Mogli era demasiado tímido para hablarle.

Mogli se sentía bien en la aldea de los humanos, pero el llamado de la selva y su amor por Mamá Lobo, Balú y Baghira todavía eran muy fuertes. Una noche, Mogli se fue de la choza y regresó a la madriguera de Mamá Lobo.

El invierno pasó y llegó la primavera. Esa es una estación muy especial en la selva. La naturaleza se despierta, los colores y las fragancias cambian y los aullidos de los animales se vuelven aullidos de amor. Todo el mundo busca una pareja. ¿Y Mogli?

Balú se dio cuenta que al joven le atormentaba decidir entre su amor por la selva y el deseo de estar con los de su mismo especie. El sabio y viejo oso quería ayudarlo, pero Mogli se había encerrado en sí mismo y se negaba a aceptar consejos. Mamá Lobo vio lo que estaba pasando.

“Estoy feliz que hayas regresado, “dijo, “pero ahora ya creciste.” Has vivido aquí muchos años y has aprendido a vivir en la selva. Pero no eres lobo. Eres hombre, puede venir aquí siempre que desees, mi cachorrito, pero tu verdadero lugar está en la aldea de los humanos con tu verdadera madre.

Mogli no contestó. Mamá Lobo era iy diferente a Messua, pero a las dos las amaba con el corazón.

Una mañana, Mogli se despertó con una fuerte necesidad de estar solo. Decidió ir a caminar a la orilla del río.

La naturaleza había llegado a la cumbre de su esplendor. La selva estaba radiante de vegetación de brillantes colores. Se podía ver un cielo azul y despejado a través de los árboles y el sol enviaba la justa cantidad de calor. De pronto, Mogli detuvo su caminar. ¡La chica de la aldea de los humanos estaba allí mismo, frente a él! Andaba recogiendo agua de una fuente. El inteligente y valiente Mogli, que había vivido en la peligrosa selva y había ahuyentado a Shere Khan, ahora estaba temblando cuando se acercaba a la chica. Pero ella le sonrió con dulzura.

Como bajo un encanto, Mogli caminó hacia la chica. Este fue el comienzo de una nueva vida para los dos.

PERSONAJES DE LA OBRA

  • Familia de Lobos: papá lobo, mamá lobo
  • Shere Khan – Tigre Malvado
  • Mogli: El niño

MORALEJA

Este cuento nos demuestra que tenemos que convivir, aprender y relacionamos con lo nuestro.

Porque las costumbres, el hábitat y el vivir de los animales no racionales son totalmente distintas o diferentes a los animales racionales. Sin embargo tenemos que apreciar y considerar a estos animales que habitan o se encuentran en las selvas o bosques, ya que ellos forman y ocupan un lugar muy importante de nuestro planeta.

Y, por ultimo las personas tenemos que ser organizados como los animales, ya que es necesario que imitemos también muchas cualidades de ellos y así marchar unidos para el bienestar de nuestra Patria y del mundo.

jueves, 1 de agosto de 2013

MATEO SIMBAÑA



RESUMEN:
MATEO SIMBAÑA

A Mateo le gustaba sentarse en cualquier filo de la montaña, balanceando sus piernas morenas sobre el abismo^ desde allí contemplaba la ciudad. Nunca había bajado a Quito. Tenía ocho años, el veía a los grandes bajar a Quito, traían un olor mezquino de trago y malos tratos, mientras tanto Mateo se quedaba cuidando los borregos.

Los cuadros de la ciudad le parecían parcelas y pensaba que sembraban casas. Le gustaba en la alborada, asomarse a la quebrada grande CUNDOR HUACHANA y ver como se iba aclarando el horizonte. Cada mañana recontar los cerros grandes que había dejado la víspera, como si temiera que la noche se los tragara.

Algunos de ellos eran el Cotacachi , Mojanda , Cayambe , Allcuquiro , Antisana , Sincholagua , Cotopaxi , Pasochoa , Rumiñahui , Llinizas , Atacazo y el Panesillo. Uno de esos días Mateo se había quedado en el pajonal solo, sus borreguitos buscaban la yerba cada vez más alto. Paso y paso el tiempo anocheció rápidamente entonces Mateo se quedó dormido.

Al siguiente día un extraño ruido lo despertó. Era como una especie de bufido salvaje jamás oído. Se paró empavorecido y se trepo a la piedra que le había protegido del viento.

Lo que vio le hizo lanzar un alarido aterrorizado. El cerro entero se estaba quemando y el viento empujaba, poco a poco el fuego lo radiaba a Mateo se estaba asfixiando al tiempo Mateo corrió hacia arriba y, perseguido por el incendio que latigueaba las lomas, enseguida por el humo y aterrorizado, empujaba a sus borreguitos que era su único bien. Mateo pensó "LOS NIÑOS MALOS DE LA CIUDAD HAN QUEMADO OTRA VEZ EL CERRO". Su mundo se destruía en un instante y sintió rencor en su corazón. Alcanzo a ver el gran Pumamaqui a donde se trepaba con frecuencia para contar huevos de tórtolas en sus nidos y pensó que el podía refugiarse como siempre. Pero el viento atizó la llama para ese lado y el niño angustiado enderezó para el otro.

Los borreguitos corrían más que el niño, su instinto los empujaba, el niño arrojó varias pertenencias que le impedían ir más rápido. De repente, por delante le salió el encuentro con el fuego. Y le cercaba por todos lados, no tenia por donde huir. Las ovejas y él se habían detenido el fuego los había rodeado y Mateo se desmayó por la falta de oxígeno con el borreguito mas pequeño que lo cargaba junto a él.

De pronto el Cóndor vio, cercado por las llamas a Mateo y sus borregos. El cóndor conocía a mateo ya que había intentado varias veces llevarse uno de sus borreguitos, pero nunca lo habían logrado.

El cóndor pensó detenidamente y supo que esta era una oportunidad que no la podía desperdiciar y sin pensarlo dos veces se lanzó y cogió al niño y su borreguito y los llevó a lo alto de su nido.

El  Cóndor Rumi  siempre  antes  de  comer  iba hacer  competencias  de velocidad con otros cóndores como el Yurac Cóndor que era su hermano. En aquella competencia visitaban la mayor parte de Quito, desde la altura que volaban, la vista era magnifica.

Mateo despertó y se encontró en un nido muy alto y al poco tiempo se hundió y cayó en el cráter de un volcán, que era el Guagua Pichincha y pensó en quedarse ahí para siempre, ya que era un hermoso y magnifico lugar.

Mientras tanto los cóndores les gustaba formar círculos en aire entre ellos, Mateo sintió que el nido se hundía y que llegaba a las profundidades de la tierra, era al fondo del cráter del Guagua Pichincha. Entonces recorrió el fondo de la tierra, ahí vio ríos de lava, otras zonas, ríos frescos y pastos y decidió quedarse a vivir tranquilo y feliz como lo había pensado.

Después de un tiempo Cóndor Rumi" decidió regresar para almorzar su doble presa y su sorpresa era que, Mateo Simbaña había escapado y se había quedado libre en el cráter del Guagua Pichincha feliz para siempre.

Al subir los grandes después del incendio en busca del niño y sus ovejas, encontraron hilachas quemadas de su poncho y retazos de su sombrerito de lana en medio del círculo chamuscado de su rebaño. Le lloraron por muerto, pues juzgaron que el niño había sido tragado por el fuego junto con su chaparro silvestre y sus animalitos de páramo.

Nadie sabe que Mateo prefirió la entraña del monte, que ella le guarda en su calor materno y que el Padre Encantado monta guardia para protegerlo. Allí seguirá el niño explorando por dentro su montaña. Conocerá su corazón de fuego bullente, el lago subterráneo con techo de estalactitas multicolores que todos hemos soñado. O quizás, llevado de su fantasía y olfateando el trópico habrá encontrado el túnel secreto que los abuelos de sus abuelos descubrieron y que comunicaba a los hombres antiguos del Quito con los que vivían al borde de la Mama Cocha, y que hacía posible que los caciques erguidos sobre los picachos andinos llamaran a su gente soplando al viento en grandes caracolas rosadas.

 PERSONAJES

·         Mateo  
·         Cóndor Rumi 

domingo, 2 de octubre de 2011

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

En la primera parte nos narra que en un lugar de la Mancha no hace mucho tiempo vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua y un caballo flaco y galgo corredor de trabajo, hidalgo tenía en su casa una ama de llaves que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el Rocinante como tomaba la padadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los 50 años, tenían el sobrenombre de Quijada o Quesada pero en realidad se llamaba Quijana.

Es de saber que este sobredicho hidalgo los ratos que estaba ocioso se daba a leer libros de caballería, tanto leía que se olvidó casi de su hacienda. Vendió muchas tierras para comprar libros de caballerías, los llevó a su casa y de todos ninguno le parecían tan bien como los del famoso Feliciano de Silva, tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar ya que era un hombre docto graduado en Siguenza, sobre cual había sido mejor caballero de Inglaterra y nadie se podía comparar con él solo el Don Galaor. En resolución él se enfrascó tanto en su lectura que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y asé del poco dormir y de mucho leer se le seco el cerebro de manera que vino a perder el juicio. Se le llenó de fantasía de todo aquello que leía en los libros, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles. Fue luego a limpiar unas armas que había sido de sus bisabuelos. Para probar si era fuerte saco su espada y le dio dos golpes, fue luego a ver a su caballo y aunque tenía más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela. Cuatro días se le pasaron en imaginar que nombre le pondría porque según se decía es así mismo no era razón que caballo de caballero tan famoso, tan bueno, él por si, estuviese sin nombre conocido. Después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin lo llamó ROCINANTE nombre que le parecía alto, sonoro y significativo. Después se le vino a la mente ponerse nombre asimismo y este pensamiento duró ocho días y al cabo se vino a llamar Don Quijote, luego le quizo añadir como buen caballero Don Quijote de la Mancha, luego le puso a la esposa Dulcinea del Toboso. Dado todas estas cosas Don Quijote decidió dar la primera salida de su tierra, pero le fue cuando le vino a la memoria que no era armado caballero. Estos pensamientos le hicieron titubear en su propósito ya que podía mas la locura que otra cosa.

Don Quijote de la Mancha subió sobre su caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo campo de Montiel.

No lejos del camino por done el iba, una venta que fue como si viera una estrella. Se dio prisa en caminar y llegó cuando anochecía. Afuera en la puerta estaban dos mujeres mozas, y como Don Quijote todo lo que pensaba, veía o imaginaba le parecía ser real se le representó que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles. Fue llegando a la venta (que a él le parecía castillo), el esperaba que algún enano de la señal con una trompeta de que llegaba el caballero al castillo. Pero como vio que se tardaban y que Rocinante se daba prisa por llegar a la caballeriza.

En esto sucedió que un porquero, que andaba recogiendo una manada de puercos ya que tocó un cuerno y al instante se le representó a don Quijote que era el enano anunciando su llegada, llegó a la venta un castrador de puercos, y así como llegó sonó su silbato de cañas con lo cuál acabó de confirmar don Quijote que estaba en algún famoso castillo y que le servían con música, y que el abadejo eran truchas, el pan candeal, y las damas. Después de otros sucesos don Quijote decidió salir de la venta tan contento por verse ya armado caballero. Con pensamientos guió a Rocinante hacia su aldea pero escuchó unas voces delicadas como si una persona se quejaba y cuando las escuchó encaminó a Rocinante hacia donde le parecía que las voces salían entró al bosque y vio atada una yegua a una encina y atada en otra a un muchacho desnudo de medio cuerpo arriba de unos 15 años que era el de las voces ya que un labrador le estaba dando azotes con una pretina. Don Quijote intercedió con unas palabras, el cual contentísimo de lo sucedido, pareciéndole que había dado felicisimo y alto principio a sus caballerías.

Luego por allí paso un labrador del mismo lugar y vecino que venía de llevar una carga de trigo al molino. El labrador estaba admirado de los disparates, que decía la cual le quitó la visera, le limpió el rostro y se dio cuenta de que era el señor Quijano que así se llamaba cuando tenía el juicio.

Mientras dormía don Quijote el cura y el barbero realizaban el escrutinio de los libros para determinar cuáles debían ser quemados.

Cuando llegó el cura y el barbero don Quijote ya estaba levantado de la cama, le dieron de comer y otra vez se quedó dormido, aquella noche el ama quemó todos los libros de la casa ya que el barbero y el cura lo pensaban decir que un encantador se los había llevado. De allí a dos días se levantó don Quijote y lo primero que hizo fue a ver sus libros, no hallaba el aposento donde le había dejado por lo que le pregunto al ama que en que parte estaba el aposento de sus libros. El ama le respondió que ya no había nada de aposento ni libros porque todo se lo llevó el mismo diablo.

La sobrina respondió que no era ningún diablo sino un encantador que vino sobre una nube. Don Quijote dijo que era un encantador enemigo.

Luego don Quijote mandó a llamar a un labrador vecino, don Quijote le propuso que se fuera con él de buena gana porque le podría suceder aventura, con estas palabras Sancho Panza que así se llamaba el labrador dejo a su mujer y sus hijos, luego Don Quijote como necesitaba dinero vendió algunas cosas y empeño otras, Sancho le preguntó el día y la hora en que pensaban salir, sin despedirse Sancho de sus hijos y mujer, no don Quijote de su ama y sobrina una noche salieron sin que nadie los viera, en la cual caminaron tanto que al amanecer se detuvieron porque según ya no la podían encontrar.

En esto descubrieron treinta y cuarenta molinos de viento en el campo lo cual cuando don Quijote los vio dijo que eran gigantes con los cuales pensaba pelear, Sancho le dijo que eran molinos pero él insistió que eran gigantes con brazos largos y que tienen dos lenguas y diciendo esto dio espuelas a su caballo sin ponerle caso a las advertencias de Sancho ya que eran molinos de viento. Pero el iba tan creído que eran gigantes que no escuchaba nada, ya bien cerca con Rocinante dio una lanzada en el aspa y la hizo pedazos, llevándose al caballo y al caballero que fue rodando por el campo, Sancho fue a socorrerlo en su asno y cuando llego Sancho le dijo que mirara bien porque no eran gigantes. Lo ayudó a levantarse y a subir sobre Rocinante ya que estaba medio despaldado.

Después asomaron por el camino dos frailes que eran mulas y detrás de ellos venía un coche con cuatro o cinco caballos que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie, dentro del coche iba una señora vizcaína que iba a Sevilla, donde estaba el marido.

Cuando don Quijote los diviso le dijo a Sancho que si aquellos bultos negros que venían debían ser algunos encantadores que llevan prisionera alguna princesa en el coche, pero Sancho le dijo que mire bien porque son frailes y en el coche debe ir alguna gente pasajera.

Don Quijote se adelanto y les grito algunas palabras a la cual ellos respondieron que solo eran religiosos de San Benito.

Todo esto que don Quijote decía escuchaba un escudero que acompañaba el coche y que era vizcaíno, el cual viendo que no quería dejar pasar el coche fue para don Quijote y le dijo unas palabras que lo hicieron disgustar ya que arrojo la lanza al suelo saco su espada y arremetió al vizcaíno con intención de quitarle la vida, la señora del coche admirada de lo que veía hizo al cochero más lejos, al vizcaíno le dio una gran cuchillada en un hombro a don Quijote y el le puso la espada en los ojos y le dijo que se rindiera que sino le cortaría la cabeza.

Después de otros sucesos como los de los cabreros Don Quijote y Sancho fueron a rescatar a Rocinante que estaba siendo apaleado por armeros pero por ir al rescate salieron golpeados y fueron a parar a una venta a la que Don Quijote se imagino que era un castillo, entraron y los atendieron y les curaron las heridas, don Quijote pensaba que estaba en el castillo y rodeado de puras doncellas y sirvientes, todos le pedían una explicación que quién era él y de donde venía y enseguida Sancho decía que era un caballero andante que buscaba aventuras y el era su escudero y que siempre estaría a lado de él en todos los momentos y así ellos hablaban y las personas de la venta se sentían confundidos.

Una vez recuperados se marcharon de la venta por algunos problemas que tuvieron de malos entendidos.

En uno de los capítulos nos narra que el cura y el barbero preparan una jaula para encerrar al caballero disfrazándose para que nadie los reconozca.

Cuando don Quijote se vio enjaulado y encima del carro don Quijote iba sentado en la jaula, las manos atadas, tendido los pies y amarrado a las verjas en silencio y con mucha paciencia pasaron cosas.

Por ahí se acercó un cabrero y le preguntó que quien era ese hombre y le dijo que era el famoso Don Quijote de la Mancha, él escuchó la conversación y diciendo burlas hizo enojar al cabrero hasta que saltó sobre don Quijote y cogiéndolo del cuello para ahogarle y Sancho acudió rápido y saltó sobre la espalda del cabrero.

Don Quijote se salió y se subió sobre el cabrero el cual estaba lleno de sangre y lo peor es que estaba lloviendo y el canónigo y el cura se reventaban de la risa.

El cabrero que ya estaba cansado de pelear lo soltó a Don Quijote.

Era el caso que aquel año habían las nubes negado ya que por todos los lugares la gente hacían procesiones. La gente de una aldea hacía procesión y la imagen que traían que era una virgen y anunciaban con una trompeta.

Cuando Don Quijote miró y escuchó y se imaginó que eran unos malandrines y que la imagen que traían cubierta de luto era una señora que la llevaban tapada. Don Quijote le pidió s Sancho la espada subió sobre Rocinante, los primeros que llevaban la imagen se detuvieron y como don Quijote nos les dejaba pasar uno de los que llevaba la imagen se enfrentó a don Quijote con un bastón más que se lo hizo en dos partes y con un pedazo le dio un golpe en el hombro y Don Quijote cayó al suelo casi muerto.

Sancho le dijo al villano que no le diera otro palazo porque era un pobre caballero que no le hace mal a nadie. El villano lo que más lo detuvo fue que don Quijote no movía ni pies ni manos y pensaba que estaba muerto. Con la voces y gemidos de Sancho revivió don Quijote.

El canónigo y el cura y el barbero le dijeron que haría muy bien en hacer lo que decía ya que le había dicho a Sancho que volvieran a la aldea. De nuevo pusieron a Don Quijote en el carro hasta que llegaron a la aldea.

A Sancho lo recibió su mujer y a Don Quijote el ama y la sobrina que le recibieron y le desnudaron y lo acostaron en el antiguo lecho ya que no sabía donde estaba.

El cura encargo a la sobrina a su tío para que no se escapara nuevo.

SEGUNDA PARTE

Sancho Panza fue a visitar a Don Quijote entró al cuarto y el ama apenas vio que Sancho entró fue enseguida a donde el bachiller Sansón y le dijo que temía que a través se escapara porque ya serían cuatro veces.

Sancho fue hablar con Don Quijote sobre el salario que iba a pagarle por andar con él en todas partes. Don Quijote le dijo que no podía señalar el salario porque nunca había encontrado en las historias de caballeros que el caballero tenía que pagarle el salario al escudero porque solo le servían de merced. Don Quijote le dijo a Sancho que si quería irse con él tenía que correr la suerte de él, ya que escuderos le sobraban porque el bachiller Sansón Carrasco se le había ofrecido. Luego de unas palabras don Quijote y Sancho se abrazaron y quedaron amigos.

Pasaron tres días y don Quijote y Sancho al anochecer sin que nadie los viese solo el bachiller que quiso acompañarlos se fueron de camino al Toboso. Don Quijote sobre Rocinante y Sancho sobre su antiguo rucio cabalgan hacia la playa donde se encuentran al señor de la blanca Luna y Don Quijote y Don Quijote el señor de la Luna Blanca le dijo a Don Quijote que la princesa de él era más bella que la de él, ellos discutieron y el señor de la Blanca Luna le dijo que se alejara de la aldea.

Don Quijote se fue y por esta fuerte discusión don Quijote cayó en cama ya que estaba muy mal, comenzó a escribir el testamento y le dijo s Sancho la mayoría a la sobrina la hacienda y a la ama de llaves. Don Quijote cerro los ojos y nunca más los volvió abrir.

EN EL BOSQUE DE VILLEFERE

Robert E. Howard EL SOL SE OCULTABA. Las inmensas sombras se extendían rápidamente por el bosque. En aquel extraño crepúsculo de un día de...